09 may. 2017

Los coches del futuro saldrán de la impresora

Fabricantes de automoción como Ford, Audi o Daimler empiezan a adoptar la fabricación aditiva, ya que es más eficiente y productiva.

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Fabricantes de automoción como Ford, Audi o Daimler empiezan a adoptar la fabricación aditiva, ya que es más eficiente y productiva.

La industria de automoción es una de las más automatizadas, y por ello una de las más productivas de nuestra economía. En España se producen cada año casi tres millones de vehículos, de los cuales se exporta más del 80%. Pero la llegada de la Cuarta Revolución Industrial promete cambiar de arriba abajo el mapa de la producción mundial. Y la impresión 3D (mejor dicho, la fabricación aditiva) tiene parte de la culpa.

La fabricación aditiva es lo contrario que la fabricación sustractiva de toda la vida. En lugar de pulir un trozo bruto de material, lo que se hace es ir depositando capas muy finas del metal en forma de hilo o polvo, creando poco a poco la forma tridimensional que se desea. Primer beneficio evidente: apenas se desperdicia material.

Existen varias técnicas para construir piezas metálicas, de plástico, de aluminio o magnesio, usando una impresora 3D industrial. La más conocida emplea un láser que licua el polvo de metal, solidificándose casi al instante.

La expiración de varias patentes y, sobre todo, las mejoras tecnológicas recientes, hacen ya posible realizar una parte de la producción a través de este sistema.

La mayoría de ejemplos los encontramos en el sector aeronáutico -Boeing prevé utilizar piezas de titanio impresas en 3D en la construcción de su avión de pasajeros 787 Dreamliner, con lo que ahorrará hasta tres millones de dólares por cada aparato- y, ahora también, en el mundo de la automoción.

REPUESTOS DE PLÁSTICO

Daimler, el mayor fabricante de camiones del mundo, propietario de las marcas Mercedes-Benz o Freightliner, hace desde el pasado septiembre piezas aditivas de repuestos de plástico como muelles, conductos de aire y cables. Para el grupo alemán una de las ventajas de la impresión 3D es que se pueden realizar las piezas sin que haya que tener una maquinaria especial para cada una de ellas, con el consiguiente ahorro en utillaje.

"Las tecnologías de simulación reducen enormemente la necesidad de producir piezas reales. Además, muchos de los prototipos se pueden hacer en plástico, que es más barato que el metal", apunta Agustín Sáenz, director de Industria y Transporte de la compañía de innovación tecnológica Tecnalia.

DISEÑO SIN LÍMITES

Daimler habla de repuestos, de piezas, no de un vehículo entero. En octubre de 2014, la compañía americana LocalMotors fabricó un prototipo de vehículo, el Strati, en menos de 44 horas con todas las piezas de la carrocería fabricadas de forma aditiva. Pero más que el tiempo empleado, LocalMotors afirma que este tipo de fabricación "necesita apenas 50 piezas por vehículo cuando muchos coches actuales requieren más de 6.000 registros diferentes". Hoy por hoy, el Strati no se fabrica en serie.

A medida en que la velocidad, la seguridad y el control de la integridad estructural de las piezas mejore, la fabricación aditiva asumirá un papel protagonista en este sector. Además, hay piezas complejas cuya realización se simplifica enormemente.

La impresión 3D trae no sólo mayores eficiencias al proceso. Además, revolucionará el diseño de automóviles y le permitirá adaptarse a la enorme transformación que supone la llegada del coche autónomo, sin conductor y sin volante, lo que generará nuevos espacios interiores. Una máquina de este tipo es capaz de crear piezas de cualquier forma imaginable. Las marcas podrán arriesgar más y buscar nuevas líneas que las distingan de sus competidores.

REINDUSTRIALIZACIÓN

La impresión 3D puede ser la clave del impulso -o como mínimo, conservación- de la industria automovilística nacional. No sólo de las grandes marcas de coches, sino también de los fabricantes de componentes. Dos de los grandes nombres globales de este negocio, Gestamp y Antolin, son españoles.

Gestamp es, de hecho, uno de los clientes de la tecnología de control de la producción 3D a través de infrarrojos desarrollada por la empresa española NIT, de la que hablamos hace unos días.

La tecnología 3D hace más eficiente el proceso de fabricación, con lo cual la ubicación de las plantas pierde relevancia. Hay que tener en cuenta que las empresas de componentes de automoción como Gestamp, Grupo Antolin o Ficosa deben tener sus factorías cerca de las plantas en las que las marcas de automóviles fabrican para las que les provean piezas, sea en el país que sea. En el futuro, las fábricas ya no sólo deberán buscar un equilibrio entre costes productivos y la localización de los principales proveedores, sino que podrán crearse instalaciones productivas de pequeño tamaño para producir piezas just in time.

"La fabricación aditiva es una alternativa eficaz y eficiente para desarrollar piezas muy especializadas, difíciles de conseguir. También para fabricar just in time, cuando los costes de inventario son muy elevados", confirma Anton Huber, consejero delegado de la división de Digital Factory de Siemens. E incluso se puede instalar una impresora 3D de cada proveedor en la planta de ensamblaje de los automóviles, para eliminar costes logísticos.

De hecho, Siemens ha implementado su software PLM para ayudar a la fabricación aditiva de un prototipo de LocalMotors, el LM3D Swim, una especie de buggy que tendría un precio de 53.000 dólares. Si bien se hablaba de que podría estar a la venta a principios de este año, no hay noticias. A día de hoy, no hay ningún coche fabricado en serie a través de la impresión 3D. Pero todo llegará.

Fuente: Expansión