23 may. 2017

Diseña y construye su propio brazo ortopédico con tecnología de impresión 3D

Un ingeniero de 46 años del sudoeste de Taiwán se propuso diseñar y construir su propio brazo ortopédico, usando tecnología de impresión 3D, se compró un escáner y una impresora y sin tener formación médica, se puso a mirar en internet para aprender sobre el funcionamiento de la mano y los dedos.

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Tras perder su antebrazo derecho en un accidente laboral, Chang Hsien-Liang probó con varias prótesis, pero nunca quedó satisfecho. Los brazos que podía comprar, por su precio, eran demasiado básicos, y la mano robótica a la que aspiraba era demasiado cara.

Así que este ingeniero de 46 años del sudoeste de Taiwán se propuso diseñar y construir su propio brazo ortopédico, usando tecnología de impresión 3D .

"Cuando tuve mi propio brazo biónico, mi vida cotidiana mejoró mucho. Ahora es mucho más fácil andar en bicicleta y manejar los cubiertos en la mesa", dice Chang.

Chang se accidentó en septiembre de 2014, cuando trabajaba como ingeniero metalúrgico en una planta de matricería en la ciudad de Tainan, a unos 300 kilómetros al sudoeste de Taipéi.

Chang dice que presionó accidentalmente el botón equivocado mientras operaba una estampadora. Su mano derecha quedó tan deshecha que tuvo que ser amputada.

Dos meses después del accidente, Chang probó dos brazos prostéticos, pero quedó decepcionado. Quería una mano con dedos móviles, pero no podía pagar los miles de dólares que cuesta una hecha a medida.

Entonces Chang se enteró se la tecnología de impresión 3D y se compró un escáner y una impresora. Sin tener formación médica, se puso a mirar en internet para aprender sobre el funcionamiento de la mano y los dedos.

Según Chang, tras varios intentos logró producir un brazo con dedos móviles por unos 4.000 dólares. "Estaba muy contento y muy entusiasmado: finalmente mi diseño podía ser usado." Ahora Chang quiere ayudar a otros.

Está diseñando y construyendo una prótesis de mano para Angel Peng, una niña de 8 años que había perdido su mano en un accidente con agua caliente cuando era una beba de apenas nueve meses. Su madre, Peng Ji-han, dice que oyeron hablar de Cheng en la clínica donde se atiende su hija.

"Creció pensando que es normal no tener la otra mano", dice Peng, y agrega que no podría pagar una costosa prótesis para su hija. Los ojos de Angel se abrieron de par en par cuando gracias a una versión anterior del producto 3D de Chang, puso agarrar una botella.

Ahora dice que no ve la hora de tener su nueva mano: "Cuando tenga la mano, lo primero que voy a hacer es subirme a una bicicleta", dice Angel.

Fuente: La Nación