30 may. 2017

Crean pasta con una impresora 3D que se transforma con el agua

La densidad de las capas determina la forma de la pasta al ponerse en remojo, y la técnica permite ahorrar tanto espacio como presupuesto en la elaboración.

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El futuro de la pasta podría haber llegado. Los paquetes en los que se envasa la pasta son sumamente grandes y en ellos hasta un 67% del volumen de su tamaño es aire.

Con el fin de poder ahorrar en espacio, propiciando así una reducción en los costes de envío de los transportistas, unos ingenieros del MIT (Tangible Media Group) han dado con la solución para resolver este problema en sus investigaciones. Estos ingenieros han diseñado una pasta que se desarrolla en láminas planas y que, al meterse en el agua, se adapta a un diseño predeterminado. Es decir, la pasta se modela sola en remojo.

Los principales responsables de esta gran idea han sido los estudiantes Lining Yao, Wen Wang, Chin-yi Cheng, Teng Zhang y el profesor Iroshi Ishii. Todos ellos presentaron su trabajo en la conferencia sobre factores humanos y sistemas de computación de la Association for Computing Machinery. Con este proyecto han demostrado que la ciencia es aplicable a cualquier campo, incluso a la gastronomía.

¿Cómo es posible? Esta pasta se forma en láminas de gelatina de diferentes densidades, las cuales en su hoja superior contienen celulosa comestible. Esta celulosa comestible, que absorbe unas cantidades insignificantes de agua, actúa como una barrera controlando de esta forma qué partes de la gelatina entran en contacto con el agua. En otra palabras, la forma que adopte la pasta dependerá totalmente del diseño de la impresión de la celulosa, es decir, de la forma de las capas impresas en una impresora 3D.

Pueden lograrse diversos diseños y colores, desde flores hasta formas más tradicionales. Este nuevo invento facilita mucho los envíos, pues el hecho de que la pasta ahora se ordene en láminas planas supone un gran avance a la hora de aprovechar el espacio, haciendo posible el transporte de mayores cantidades a un precio mucho más bajo. Además, es evidente que supone un ahorro en el plástico utilizado para los paquetes. Este alimento se elabora a través de una impresora 3D, aunque también existe la posibilidad de hacerlo, logrando un efecto prácticamente similar, con serigrafía. Tal y como afirma Lining Yao, uno de los investigadores del proyecto, con este sistema lo que pretenden es democratizar el diseño, y lo cierto es que no les ha salido nada mal.

No se trata de la típica pasta de trigo o arroz pero, según Yao, es igualmente muy sabrosa y su textura es exquisita. Además, un cocinero muy prestigioso, Mathew Delisle, también ha colaborado en el proyecto presentando numerosos platos originales en los que ha mezclado la pasta con otros elementos.

 

Fuente: Ecodiario