13 nov. 2017

Desarrollan un material que permite codificar datos en código binario y almacenarlos para resistir incluso a la lavadora

La ropa se convierte en sensor, 'pendrive' y contraseña gracias a este hilo magnético. Estas prestaciones podrían masificar las prendas inteligentes que no requieren más electrónica que un magnetómetro corriente para acceder a la información

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Si los dispositivos le gustan tanto que se imagina un futuro en el que incluso su ropa está conectada, pero las propuestas actuales de moda tecnológica plagada de aparatosos dispositivos electrónicos le irritan, no pierda la esperanza todavía.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington (EEUU) están intentando simplificar las llamadas telas inteligentes con textiles magnéticos capaces de almacenar pequeñas cantidades de datos que pueden leerse con un magnetómetro como los que incluyen la mayoría de los smartphones. El enfoque podría servir para etiquetar de manera invisible sus cosas, o para usar una camisa o pulsera en lugar de una contraseña o tarjeta de acceso. Los investigadores también utilizaron hilo magnético para bordar guantes, convirtiéndolos en un controlador por gestos para el teléfono. Y lo hicieron sin necesidad de incorporar ningún tipo de electrónica ni baterías en la propia tela. Un trabajo sobre el proyecto fue presentado este mes en una conferencia sobre interfaces humano-máquina en Quebec (Canadá).

Las telas y la ropa conectadas existen desde hace muchos años, promocionadas por artistas, start-ups y, en algunos casos, grandes empresas (ver Google crea telas inteligentes para trabajar en las pantallas más pequeñas). Sin embargo, hay varias razones por las que los consumidores todavía no llevan estos productos de forma masiva, como los elevados precios, su falta de utilidad e incluso la durabilidad (ya que, presumiblemente, le gustaría poder echar una prenda conectada a lavar).

Por eso, el profesor adjunto y director del Laboratorio de Redes y Sistemas Móviles de la Universidad de Washington, Shyam Gollakota y su estudiante de posgrado Justin Chan creen que su trabajo podría resultar útil para el desarrollo de prendas y accesorios inteligentes porque se centra en las posibilidades de conferir magnetismo a la tela con un hilo conductor ampliamente disponible, bastante económico y discreto. Y aunque la fuerza de su campo magnético disminuyó en sólo una semana, descubrieron que podían usar un smartphone Android para leer los datos codificados que contenía, incluso después de lavar, secar y planchar la tela.

"Es extremadamente resistente", afirma Chan; además, el hilo también puede ser reprogramado.

Los investigadores bordaron la tela con el hilo conductor y le codificaron cadenas cortas de ceros y unos en función de la polaridad positiva o negativa con un imán. Al colocar un smartphone cerca de este tejido imantado y lleno de datos, pudieron leer la información con una aplicación diseñada exprofeso a través del magnetómetro que utilizan los móviles para las aplicaciones de orientación. Este vídeo de demostración muestra cómo una camisa con un parche de hilo magnetizado podría ser utilizada para abrir una puerta equipada con magnetómetros.

Además de hacer muestras de tela magnética, los investigadores han creado algunos prototipos de accesorios, como una corbata, un cinturón y un brazalete que pueden ser reprogramados.

Los investigadores también bordaron un par de guantes con este hilo y descubrieron que un smartphone cercano podía medir gestos como golpes con los dedos a partir de los cambios en el campo magnético en tres dimensiones que se producen cuando se gesticula con las manos.

Pero aún queda mucho por hacer antes de que el trabajo llegue a su camisa o pantalón. Por ejemplo, aunque los investigadores consiguieron que un smartphone reconociera seis gestos realizados con guantes, solo los reconoció el 90% de las veces. Aunque Gollakota señala que la precisión aumenta al 99% cuando se limita a cuatro el número de gestos.

Y si bien el hilo podría ser bordado en un puño de la camisa y codificado con datos suficientes para actuar como una alternativa a una etiqueta RFID, sería incapaz, por ejemplo, de almacenar su colección de MP3 de esa manera. Gollakota explica que ahora está intentando, junto con Chan, descubrir cómo almacenar más datos en la tela.

Fuente: MIT Technology Review