21 dic. 2017

Este robot imprime en 3D una casa de 38 metros cuadrados en ocho horas

En estas ocho horas el robot de PassivDom imprime las paredes, el tejado y el suelo. Eso sí, las ventanas, puertas, así como la instalación eléctrica y de fontanería corren a cargo de trabajadores humanos.

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3d printing house robot
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El sector de la construcción cada vez ve más cerca la introducción de la impresión 3D en su ámbito. Al principio las propuestas eran algo toscas y con muchos aspectos que pulir. Pero últimamente los proyectos que surgen gozan de una gran sofisticación.

Un ejemplo es la startup PassivDom. Es ucraniana y pese a haber comenzado su singladura hace solo unos meses que dispone de una tecnología capaz de imprimir en 3D una casa en solo unas horas. La vivienda más pequeña que tiene en su catálogo, de 38 metros cuadrados, tarda solo ocho horas en construirse.

En estas ocho horas el robot de PassivDom imprime las paredes, el tejado y el suelo. Eso sí, las ventanas, puertas, así como la instalación eléctrica y de fontanería corren a cargo de trabajadores humanos. Una vez que están construidos, los hogares solo necesitan la energía que absorben con sus paneles solares del tejado. Por si fuera poco, el agua la obtienen mediante una recogida automática de la lluvia y de la humedad del aire. Aunque, por si acaso, existe una forma de instalar un circuito de agua convencional.

Las casas también cuentan con una batería capaz de almacenar energía, con el fin de acumular la electricidad que se genera a partir de las placas fotovoltaicas. Su aislamiento, ni qué decir tiene, es excelente. Las paredes tienen 20 centímetros de grosor y están hechas de fibra de carbono, poliuretano, fibra de vidrio y otros materiales robustos.

El modelo básico de 38 metros cuadrados cuesta entre 64.000 y 97.000 dólares. Hay otro modelo que tiene unos 70 metros cuadrados, y su precio va de los 97.000 a los 147.000 dólares.

Esta empresa ucraniana no es la única que hace casas de 38 metros cuadrados de manera fulgurante. Apis Cor, otra compañía de nuevo cuño, en este caso originaria de Moscú, aunque con oficinas en San Francisco, ofrece una vivienda del mismo tamaño, aunque con distinta forma, pues la estructura es redonda. También la construye en un tiempo récord: 24 horas.

Ambas son ejemplos de cómo la impresión 3D tiene mucho que ofrecer al mundo de la construcción. Especialmente en lo que se refiere a viviendas unifamiliares de pequeño tamaño. Los usos pueden ir desde la segunda residencia a una forma más económica de procurarse un sitio donde vivir.

Fuente: Blog Thinking Big