06 feb. 2018

Varias habitaciones en una gracias a muebles reconfigurables robóticamente

La compañía Ori, de fundación reciente e impulsada por el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) está vendiendo mobiliario robótico inteligente que transforma la sala en un dormitorio, un almacén, un estudio en el que trabajar, un cuarto con un gran armario o un salón espacioso.

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Imaginemos vivir en un apartamento diminuto de una gran ciudad, pero disponer de varias habitaciones en una, gracias a poder hacer que la habitación se reconfigure mediante mecanismos robotizados transformándose en la que necesitemos en ese momento, como por ejemplo el dormitorio cuando queramos dormir, o una sala con escritorio y estantes cuando queramos realizar actividades que lo requieran.

Podríamos llamar a nuestra cama o al armario a través de una aplicación de móvil, o hacer venir a nuestro escritorio usando órdenes de voz, o despejar al máximo la habitación para, por ejemplo, usarla como salón de baile, todo ello con solo el toque de un botón. Los muebles inteligentes transforman los espacios de los apartamentos pequeños en dormitorios, cuartos de trabajo, filas de armarios, y otras configuraciones.

En esencia, un pequeño estudio, a menudo lo único que pueden permitirse quienes viven en el centro de una ciudad muy poblada y de alquileres caros puede funcionar como una vivienda mucho más grande si el inquilino o inquilinos no necesitan usar más de una habitación al mismo tiempo.

La compañía Ori, de fundación reciente e impulsada por el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, pretende hacer realidad ese tipo de vivienda robóticamente reconfigurable. Esta empresa, dirigida por Hasier Larrea, está vendiendo mobiliario robótico inteligente que transforma la sala en un dormitorio, un almacén, un estudio en el que trabajar, un cuarto con un gran armario o un salón espacioso cuando regresa de nuevo a la pared, a fin de aprovechar al máximo el espacio en pequeños apartamentos gracias a reutilizarlo del modo descrito para ofrecer en una sola habitación las prestaciones de un conjunto de varias de ellas.

El sistema de Ori, fruto de años de trabajo en el Media Lab, es una unidad con forma de L instalada sobre un carril a lo largo de una pared, de manera que puede deslizarse de un lado a otro. Una cara presenta un armario, un escritorio plegable y varios cajones y compartimentos. En la parte de abajo se halla una cama extraíble. El otro lado de la unidad incluye una superficie horizontal que puede abrirse para formar una mesa. La superficie vertical sobre ello presenta un rincón grande donde se puede colocar un televisor, y cajones y compartimentos adicionales. El tercer lado, opuesto a la pared, contiene aún más estanterías, y percheros para colgar abrigos y otras prendas.

Los usuarios controlan la unidad a través de un centro de control instalado en una pared, o a través de una aplicación móvil o un sistema doméstico inteligente, como el Echo de Amazon.

Esta robotización permite hacer que los espacios pequeños actúen como si fueran de dos a tres veces mayores. Dieciocho metros cuadrados parecen muy pocos como área total para vivir, pero una habitación o una sala de estar de esas dimensiones no parecen tan pequeñas.

Fuente: Noticias de la Ciencia