28 mar. 2019

¿Qué puede aportar la compra pública a la economía circular?

Según datos publicados por la Unión Europea (UE), la contratación pública representa una gran proporción del consumo europeo llegando casi al 20% del PIB de la zona. De ahí que pueda desempeñar un papel clave en el desarrollo de la economía circular, y que la Comisión Europea tenga planes para fomentar el papel de lo que se conoce como Compra y Contratación Pública Verde.

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Como ya sabemos, la transición hacia una economía circular requiere cambios tanto en los sistemas productivos como en las prácticas y patrones de consumo de todos los actores de la sociedad, entre los que destacan las administraciones públicas. 

La compra y contratación pública, como expresión de la administración como consumidora, representa un instrumento importante para conseguir la implantación de este nuevo modelo productivo y de consumo más sostenible, por su impacto y poder tractor sobre el mercado, y el abandono del adictivo modelo lineal basado en el fabricar usar tirar. 

En España, la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público (LCSP) recoge el papel de la contratación pública como uno de los instrumentos basados en el mercado interior que debe ser utilizado para conseguir los objetivos de desarrollo sostenible asumidos por la Unión Europea. 

Con respecto a las estrategias de contratación circular, éstas son diversas y pueden aplicarse, tanto en el ámbito de producto, como en el de servicios e incluso de ecosistemas o territorial. 

A día de hoy, la mayoría de entes públicos españoles ya realizan adquisiciones alineadas con los principios de la economía circular, por ejemplo, la compra de productos y materiales reciclados, la inclusión de exigencias de durabilidad y reparabilidad de los bienes adquiridos 

No obstante, una implementación total requiere introducir cambios en las diferentes etapas de la compra y contratación para obtener soluciones más circulares, especialmente en la fase inicial de definición de las necesidades e identificación de la mejor estrategia para cubrirlas. 

En general, se pueden definir 4 estrategias de promoción de la economía circular a través de la contratación en función de su grado de innovación y complejidad: 

Adquisición de soluciones circulares existentes 
Adquisición de nuevos productos y materiales circulares 
Contratación de nuevos modelos de servicios circulares 
Promoción de ecosistemas circulares 
En cada una de las estrategias anteriores (desde la compra de productos circulares ya existentes hasta la implantación de sistemas que busquen la creación de ecosistemas circulares) se pueden fomentar todos o algunos de los principios o aspectos perseguidos en la economía circular, que son: 

Garantizar la Calidad y la durabilidad 
Maximizar el uso eficiente de los recursos 
Promover la reutilización 
Fomentar la reparación y el reacondicionamiento 
Asegurar la reciclabilidad y el reciclaje 
Comprar productos y materiales reciclados 
La relevancia de unos u otros aspectos dependerá de las características concretas de la necesidad a cubrir, de la capacidad del mercado de ofrecer soluciones ya existentes o desarrollar de nuevas y del contexto territorial de cada administración. 
Nos gustaría acabar esta introducción a la compra verde con unas buenas prácticas y lecciones aprendidas procedente de diferentes entes públicos y que, una vez extraídas e interiorizadas, permiten conseguir los resultados adecuados y un impacto positivo en el entorno ayudando a la economía circular. Son éstas: 

Identificar y repensar las necesidades reales.En las primeras fases se puede empezar por simplemente introducir algunos criterios ambientales en las licitaciones, pero para tener un verdadero impacto se ha de aplicar un pensamiento estratégico y analizar las necesidades desde una perspectiva de ciclo de vida y encontrar soluciones más sostenibles. 
Cambiar los parámetros, cláusulas y tipos de contratación.Esto puede implicar pasar de compra a leasing o a servicios energéticos, introducir especificaciones funcionales o de rendimiento en vez de prescripciones para soluciones concretas, etc. Esto se deberá aplicar caso por caso ya que la realidad de cada adquisición es diferente. 
Reorganización interna y desarrollo de procedimientos. En algunos casos, para que la solución circular pueda implementarse se deberán modificar procedimientos internos tanto en el ámbito de gestión de recursos como en el económico para que la circularidad pueda ser una realidad, por ejemplo desarrollando procedimientos ágiles de reutilización interna o de donación de productos fuera de uso. 
Diálogo y colaboración con el mercado y otras instituciones. Esto es esencial para encontrar soluciones más circulares a las necesidades y poder influir en los modelos productivos: recompensando a las empresas pioneras, reproduciendo experiencias exitosas, promocionando el desarrollo de nuevas soluciones todavía no desarrolladas o la expansión de aquellas todavía incipientes o modificando los condicionantes o trabas que dificultan el desarrollo de tales soluciones (administrativas, de financiación, de calificación técnica, relacionales). 
Seguimiento para asegurar la sostenibilidad y el mantenimiento de los estándares. Se han de prever y destinar suficientes recursos para realizar actuaciones de seguimiento que permitan controlar mejor los resultados de los contratos y asegurar la mejora continua de la cadena de valor. 
Recursos y formación, sensibilización y actitud abierta del personal de la administración. Varios de los aspectos aquí mencionados requieren innovación en la forma de cubrir las necesidades de la administración y de realizar la contratación pública, para lo que el personal de la administración no siempre dispone de la experiencia, información y conocimiento necesario. Se requiere capacitación y respaldo y ánimo para ir adelante. 
Si quieres profundizar en este tema puedes acceder al informe titulado Contratación Circular: cómo promover la economía circular con la compra y contratación pública verde, publicado por Ihobe y disponible en nuestro fondo documental ecointeligente.


Fuente: Ecointeligencia