31 may. 2019

La segunda vida de los residuos agrícolas: de lechuga a bandeja, caja o mueble

La innovadora metodología de reciclado de la 'start up' zaragozana Feltwood le valió el Premio Emprendedor XXI de Caixa Bank.

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Todo material puede tener una doble vida: la lechuga suele ser el ingrediente principal de la ensalada, pero también puede transformarse en un elemento que sirva de base para dar forma a muebles, bandejas o envases de distinta naturaleza. La 'start up' zaragozana Feltwood ha desarrollado una tecnología que permite extraer el agua de ciertos residuos agrícolas para conseguir un doble beneficio: el primero, un fertilizante natural; el segundo, un componente industrial moldeable totalmente biodegradable capaz de sustituir a la madera o al plástico.

Lo ecológico está de moda, se lleva; pero, sobre todo, preocupa cada vez más a la sociedad. Y fue de esta inquietud de la que nació Feltwood de la mano de la diseñadora gráfica zaragozana Arancha Yáñez, desarrolladora de la metodología tras años de investigaciones en su propia casa. Este innovador componente basado en la celulosa -solo pueden trabajar con vegetales 'verdes'-, condujo a la 'start up' a principios de este mes al Premio Emprendedor XXI de Caixa Bank.

No son fabricantes

Pero Feltwood no fabrica el material; hace las veces de vínculo entre aquella empresa que desecha ciertos residuos vegetales con las que precisan de componentes ecológicos para elaborar sus productos. "La 'start up' es un proveedor de tecnología, cobramos por esta transferencia de conocimientos; les decimos qué hacer, pero también a través de qué máquinas hacerlo. Y en los próximos días lanzaremos la patente", desvela el responsable de desarrollo de negocio, Óscar Longares, quien adelanta además que mantienen contactos con firmas como Nestlé, Florette o Ferrovial para implantar su metodología. "La demanda existe", advierte.

El responsable comenta que han desarrollado hasta seis materiales distintos, aunque por el momento van a centrarse en tres. El primero de ellos es "tres veces más duro que la madera más dura", por lo que sirve para la confección de mobiliario; el segundo, "bastante ligero, lo queremos emplear como sustituto del corcho blanco, aunque también es un gran aislante térmico, mejor que cualquier otro que se emplee en construcción"; el tercero, "más flexible, es el que se nos demanda para hacer bandejas de fruta en supermercados".

La 'start up' cuenta con el respaldo de la aceleradora de empresas Impact Hub Zaragoza, desde la cual Longares desempeña su labor. Y a pesar de su juventud, la compañía se marca metas ambiciosas: "No somos fabricantes porque nuestro objetivo es expandirnos a nivel internacional lo más rápido posible", indica.

Fuente: Heraldo