23 jun. 2020

Sensores españoles para monitorizar cómo fragua el hormigón en las construcciones

Cloudsensing desarrolla un sistema de IoT para controlar este proceso de fabricación y reducir costes, tiempo y emisiones de carbono

0
n-a-1592237850
1

Los jóvenes fundadores de la startup Cloudsensing han desarrollado un sistema capaz de monitorizar el fraguado del hormigón, es decir, solo se aplica durante este proceso en sus primeros 30 días: “El hormigón sufre un proceso de reacción química que dura 28 días para adquirir la máxima resistencia-comprensión, pero no es una evolución lineal” y se requiere de tecnología para comprobar en qué punto está el fraguado para poder seguir trabajando en la obra, explica a INNOVADORES su CEO, Wladi Pérez.

“Si por cada vertido de hormigón tienes que estar parado 28 días se pierde mucho tiempo, por lo que no suele espera y se trabaja con estimaciones de expertos”, por lo que han desarrollado unos sensores (de un solo uso y de escasos milímetros) que se introducen en el vertido y que son capaces de ir transmitiendo datos a un modelo virtual sobre la constitución y la resistencia de la estructura.

Con unos algoritmos estandarizados, se interpreta la información en tiempo real para conocer cómo está fraguando a través de las temperaturas internas y en qué punto está la reacción química del proceso. Hasta ahora esta información se obtenía a través de las probetas que se introducían en el vertido, que se iban rompiendo para analizar el proceso en un laboratorio, y en el caso de utilizar sensores la información no estaba automatizado ni se podía procesar en remoto.

Esta información se visualiza en una aplicación, que muestra una gráfica, según la clasificación de los sensores que se han introducido, para conocer la termografía del interior del hormigón y la curva de la resistencia calculada a partir de los algoritmos.

Estos emprendedores están aprovechando este impasse provocado por la Covid-19 para trabajar en un premodelo para incorporar nuevos parámetros: con datos del entorno de la obra (meteorológico) y datos internos del hormigón (humedad y conductividad eléctrica) para poder extraer proyecciones a futuro.

Así, gracias a una inversión recibida en Bélgica, se está trabajando para desarrollar nuevos algoritmos de preprocesamiento de los datos y un sensor complementario de salud estructural que monitorizaría la estructura del hormigón durante 50 años. De este modo, se completaría el hardware, es decir, los sensores que ya son de desarrollo propio, así como las redes LoRa para despliegues personalizados, el sistema de procesamiento de datos automatizado y en remoto.

Cómo surgió este proyecto

¿Por qué en Bélgica? La respuesta está en el origen de la idea, que surge en 2018, cuando los dos fundadores estudiaban sus máster en este país y contactaron con un empresario de la construcción interesado en desarrollar un sistema tecnológico para mejorar la eficiencia de algunos procesos de fabricación de este sector.

Después de realizar un estudio de mercado del sector para conocer las prácticas de monitoreo que se estaban realizando sobre el proceso de fragua del hormigón y detectar que “había mucho margen de mejora”. Así, a finales de 2018 decidieron que había llegado el momento de empezar a prototipar y desarrollar la idea.

Para iniciar el desarrollo de su proyecto, lograron recibir financiación del programa europeo H2020 para poder trabajar en la versión final de su dispositivo. Desde principios de este año, esta startup española ha empezado a realizar pruebas y casos de estudio en constructoras belgas. La crisis sanitaria por la Covid-19 les ha frenado este avance, por lo que ahora están volviendo a trabajar con las demostraciones in situ.

Lo previsto es que a finales de año puedan lanzarlo definitivamente al mercado, porque la actividad de la construcción se ha visto muy afectada por esta crisis sanitaria. “Las constructoras con las que ya estábamos en contacto nos han pedido tiempo para volver a coger el ritmo que tenían antes de incorporar estas innovaciones que no saben cómo puede funcionar”.

Pérez subraya que en Bélgica les ha resultado “más fácil probar los dispositivos y convencer al sector para introducir este tipo de innovaciones, al igual que en las constructoras del norte de Europa que son como una ‘nueva generación’ con la implementación de tecnología más asentada en sus procesos que en España”.

Fuente: Innovadores

Otras noticias que pueden interesarte: 

Las nuevas tecnologías, catalizador de la economía circular

Espumas de poliuretano con I+D