26 may. 2017

Fabrican una impresora 3D suspendida en el aire

Un joven "maker" sueco, Tobjörn Ludvigsen, no ha inventado una impresora 3D propiamente dicha, sino un método de impresión.

Hangprinter_3D_printer_cetem

Többen, como es conocido familiarmente, descubrió la impresión 3D durante sus años de aprendizaje, incluyendo las RepRap, en gran medida autorreplicantes y de código abierto (open source).

Al construir su propia impresora tridimensional, Többen se percató de que lo más difícil de lograr fue el desarrollo de la "caja", es decir el cuadro de la impresora.

Por tanto, decidió imaginar una máquina sin caja. De hecho, su proyecto Hangpreinter no es más que una impresora 3D suspendida en el aire. Utiliza su medio ambiente como cuadro de impresión, encarnado por los muros de una habitación.

Al necesitar tres puntos de anclaje para una fijación digna de tal nombre, la impresora 3D está suspendida de cables conectados al techo.

El software determina los movimientos de la impresora teniendo en cuenta los datos de la estancia en que se halla.

La instalación es de una sola pieza, con la excepción de la fuente de alimentación. La ventaja de la Hangpreinter es obvia: una impresión con un volumen diez veces superior.

En efecto, este volumen no se reduce al tamaño de la caja de la impresora, lo que permite imprimir las estructuras más impensables. Töbgen ha llegado a imprimir objetos que miden 120 cm de altura y con un diámetro de 80 cm.

Aunque la impresora no ofrece las mayores resoluciones, permite una rápida impresión de objetos de gran tamaño, que podrían ser muy útiles en el sector de la construcción. Por ejemplo, reparar los daños después de un desastre natural sería teóricamente posible.

Poco a poco, a medida que la impresión crece, la deformación del filamento se acentúa, un inconveniente que Többen trata de corregir trabajando en una reducción del peso de la impresora 3D . Asimismo, está procurando incrementar la velocidad de la impresión.

  

Fuente: Imprimalia 3D