16 oct. 2017

El arte de anticiparse

La información, tanto interna como externa, es seleccionada y analizada hasta convertirla en conocimiento útil para la toma de decisiones.

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La gestión estratégica de la información científico-tecnológica resulta cada vez más importante para innovar y sobrevivir en un entorno complejo y cambiante como el actual. Los ciclos de vida de tecnologías y productos se acortan, los mercados se hacen globales, el riesgo tecnológico requiere ser gestionado y la innovación abierta emerge para transformar los modelos de negocio de las organizaciones.

Empresas e investigadores comienzan a asumir la gestión del conocimiento y la tecnología como parte vital de sus estrategias de innovación y negocio, bien para alcanzar la excelencia científica, participar en proyectos de investigación colaborativa, incrementar la capacidad de adopción tecnológica de la organización o apostar por la internacionalización. Entre sus fases se encuentra la Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva (VT/IC), el reto de detectar oportunidades y anticiparse a los cambios a partir de una gestión eficiente de la información científica y tecnológica.

La vigilancia tecnológica es un proceso organizado, selectivo y permanente, capaz de captar información sobre ciencia y tecnología tanto del exterior como de la propia organización, seleccionarla, analizarla, difundirla y comunicarla, para convertirla en conocimiento con el fin de tomar decisiones con menor riesgo y poder anticiparse a los cambios.

La competencia no es local sino global y la vigilancia, por lo tanto, debe trascender nuestras fronteras.El apellido ‘tecnológica’ puede llevar a pensar que su uso se circunscribe única y exclusivamente al ámbito puramente industrial, pero la realidad es otra bien distinta. Sectores tan dispares como la educación, biociencias, salud, turismo y un largo etcétera sustentan la toma de decisiones en el análisis proveniente de procesos de vigilancia.

El actual contexto permite tener acceso a una ingente cantidad de información con el acceso a internet. Lo que por un lado es algo positivo por tener información accesible desde cualquier ordenador personal, por otro puede convertirse en un proceso tremendamente complejo. Infoxicación le llaman, y no es otra cosa que ‘desfallecer’ por el volumen de información que asoma a tu monitor.

Hay que tener en cuenta que actualmente la competencia no es local sino global y la vigilancia, por lo tanto, debe trascender nuestras fronteras. Este hecho hace que sea clave definir con precisión cuáles son los parámetros críticos a la hora de tomar decisiones estratégicas, centrando nuestros esfuerzos de vigilancia en ellos.

Los resultados obtenidos de un proceso de vigilancia tecnológica tienen relación directa con la resultante de consultar bases de datos de artículos científicos (WoS, Scopus, IEEE…), patentes (Invenes, Espacenet, WIPO…), revistas especializadas y, en definitiva, foros científico-técnicos que nos darán a conocer qué está sucediendo en el entorno científico-tecnológico y qué es probable que ocurra.

El objetivo final de la vigilancia tecnológica es que la empresa afronte la toma de decisiones con un menor riesgo.

Una vez estandarizado todo este proceso dentro de una empresa, las ventajas de la VT/IC son inumerables:

Aportan información de valor a las empresas y organizaciones.
Aumentan las posibilidades de generar acciones que permitan anticiparse al mercado.
Reducen riesgos asociados a las actividades de I+D+i.
Fomentan la cooperación, abren nuevas oportunidades de mercado.
Posibilitan la generación de nuevos proyectos de I+D+i.
Permiten identificar señales de cambio (emergentes) que pueden llegar a tener gran impacto para la organización.

En resumen, la VT fortalece el conocimiento tecnológico de las empresas mediante la detección de la evolución de las tecnologías, los líderes y competidores, la madurez de un producto, la evolución del esfuerzo en I+D+i de una organización, el análisis de patentes para evitar infracción de derechos de terceros, la detección de polos científico-tecnológicos y los mercados de interés, etc. Todo ello con el único fin de que la empresa afronte la toma de decisiones con un menor riesgo.

FUENTES